domingo, 15 de noviembre de 2015

La última carta

    Esta es la última carta que voy a escribirte.

    Se que he hecho cosas que no debería haberte hecho espero que algún día puedas perdonarme si es que aun merezco tu perdón; el karma juega en mi contra.

    Durante un tiempo tuve un apodo a tus espaldas, y me dolía, por eso dejé de usarlo. Una vez te lo dije a la cara, de otra manera, pero era el mismo mote, te lo dije a la cara de broma, y me arrepiento, porque se que no te sentó bien; Te enojaste y merecí un guantazo, pero no me lo diste; No te lo tomaste bien y deberías haber escupido a mi cara, pero no lo hiciste; Tan solo te cabreaste y maldeciste con esa preciosa a la vez que sucia boquita tuya, y me perdonaste... una y otra vez. Si me cruzase con el genio de la lámpara, gastaría dos de los tres deseos, uno para borrar habértelo dicho, y otro para no habértelo puesto; el tercero me lo guardo.

    Lo entendí mucho mas tarde, por eso deje de usarlo...

    Como decía, se que hice muchas cosas que no debiera, pero siempre te he sido fiel, sobre todo después del día en que me enseñaste a serlo de la manera más amarga posible, haciéndome probar el agrio e hiriente tacto de la infidelidad, y aunque te perdoné hace mucho tiempo, hoy sé el porqué, por que lo hiciste y por que te perdoné.

    Pero bueno esto no es una carta triste, porque siempre que pienso en ti, haces que sonría mi alma. Y pienso mucho en ti, cada día. Cada día desde nuestro último adiós en aquella maldita estación, cerca de aquel maldito pueblo. Ha pasado ya algo más de un año, y se ha hecho tan largo, tan largo, tan largo que creí que eran ya dos largos años, dos larguísimos años, dos años infinitos, los que soporto como puedo privado de tu compañía. Ojalá ese autobús no hubiera llegado a su destino, ojalá no hubiera tenido que arrancar ni siquiera. Cada día de ese interminable año he pensado en ti, y supongo que lo seguiré haciendo, fuiste la droga más adictiva que jamás mis labios probarán y de la que nunca podré desengancharme; Cada día y cada noche una cicatriz más en mi gélido y petrificado corazón.

    Esta es la última carta que voy a escribirte... o será la primera...

    Con cariño, tu monito

No hay comentarios:

Publicar un comentario